Iniciada
en 1751con dinero del ilustre hijo de Villar
Fray Andrés González Cano, Obispo de nueva Cáceres en las Indias
Filipinas, se levanta la Obra en medio de la villa dedicada a San Andrés,
patrono del Obispo. Murió tan ilustre prelado sin haberse terminado esta
iglesia, dejando fondos para ello, mas hoy en día permanece inconclusa.
Fundó el prelado 17 Obras Pías ( según se deduce de las cartas enviadas
a su primo y administrador), dotándolas con un capital de 80.000
reales de a ocho mejicanos depositados en la Cofradía de Misericordia de
Manila. Esta Congregación sería la encargada de suministrar los fondos
en pequeñas partidas, para salvar los riesgos de la piratería y de las
tormentas que acontecieran en alta mar, con destino a los Dominicos de
Madrid, donde se cobrarían por quien el administrador de Villardefrades
designara. Largo viaje para tiempos inciertos.
En
dichas Obras Pias se recoge la voluntad de este generoso Fraile de
construir dos iglesias en este su pueblo:
- La
"Ermita de la Media Villa", hoy parroquia del municipio.
- Una
segunda iglesia con tres naves de grandiosas proporciones y cinco altares
dedicada a San Andrés Apóstol, hoy conocida como La Obra.
La
Ermita fue concluida
en 1751gracias a los bienes
ot orgados por su
fundador, pero no corrió la misma suerte la segunda iglesia de San
Andrés.
Por lo pronto
comenzaron a correr las obras con al
menos ocho años de retraso debido
a la pérdida en alta mar de una nave con 30.000 reales a
bordo con
destino a los Dominicos de Madrid ( hecho constatado en las mencionadas
cartas). A partir del año
1790 las partidas anuales del dinero otorgado por Fray Andrés dejan de
llegar, y no se reanudan hasta 1859, sólo por 9 años más.
En 1868, estando el templo levantado sólo en parte, los fondos
asignados no llegan más, y
en consecuencia hay que suspender también la construcción de lo que a
partir de ahora se dará en llamar “La Obra. “El
tiempo y la falta de documentos al respecto ha hecho muy difícil
esclarecer lo real del a sunto.
Finalmente
haremos mención a las ya citadas Obras Piadosas en las que este generoso
hijo del pueblo recoge también su voluntad y otorga sus bienes para
sostenimiento de su parentela a fin de que tomen estudios o vida
religiosa. A la vez se ocupa, con una generosa asignación anual,
de los pobres de Villardefrades, así como de las parroquias de este, su
pueblo natal, y de los pueblos vecinos de Villavelliz y Cabreros del
Monte, que disfrutarán también del altruismo del Obispo.
Cristina
de Castro |